El documental de Netflix y el dilema de las redes sociales

Hace algún tiempo he querido escribir sobre este documental, el cual aborda una problemática importante desde el punto de vista social y psicológico. Por eso, es momento de analizar y poner en perspectiva este tema, porque es de interés para quienes trabajamos en redes sociales sin pensar que nos están manipulando o leyendo nuestras mentes.

Por ello, pasaré a mencionar varios pasajes narrativos y a analizar este documental, el cual nos describe lo frágiles que somos frente al sistema. Este documental drama del 2020, aclamado por muchos y criticado por otros, además de lanzarse en plena pandemia, que no es casualidad que lo aborden en estos tiempos empiezan haciendo preguntas cómo: ¿Estamos siendo vigilados? ¿Está muerta la privacidad? ¿Pasamos de ver noticias reales a ver noticias falsas? ¿El sistema colapsa frente a una pandemia ante estas noticias falsas? ¿Están nuestros hijos vulnerables ante la depresión o el suicidio por estar enganchados todo el tiempo sin interacción real?.

Pasamos de la era de la información a la era de la desinformación, mencionan algunos pero se preguntan: ¿Está la democracia en peligro por el sistema? Todas estas preguntas y muchas otras han surgido debido a la falta de transparencia de las empresas de tecnología y la falta de control por parte del ente regulador que son los gobiernos.

Es por esto que, muchas de las personas que trabajaron en empresas cómo: Google, Facebook, Twitter, Pinterest entre otros, hablan acerca de cómo ellos pensaron que el mundo tecnológico podría beneficiar a la sociedad, a nivel de interconectividad, que permita mejorar el rendimiento social y laboral, pero lo que manifiestan es que están muy preocupados por cómo han visto por experiencia propia, mientras estuvieron dentro de sus trabajos, cómo los dueños de estas empresas de tecnología intentan obtener el mayor beneficio posible sin importar a que costo.

Así, muchas veces se hace referencia a cómo los gobiernos de los países industrializados deberían regular estas empresas tecnológicas a nivel de privacidad de información, no al abuso político en época de elecciones, cómo ya pasó con Facebook hace poco tiempo, no a la manipulación de adolescentes y jóvenes para realizar actos vandálicos  y ser video grabados, no a los anuncios intrusivos todo el tiempo en todos los medios, es aquí, cómo esta última estrategia es la que ellos más utilizan para saber que recomendarte mientras usas alguna red social, y es así cómo nos están “manipulando” para obtener ganancias comerciales mediante la “persuasión de beneficios”.

Los adolescentes son cada vez más manipulables porque quieren ser aceptados socialmente, pasando horas dentro de las redes sociales cómo Snapchat, Instagram Facebook, y otras, convirtiéndose en un problema muy grave, porque al interactuar con personas al otro lado de sus pantallas no hace la diferencia para ser “socialmente cool” por ejemplo, subir una foto de realidad aumentada con el objetivo de tener más interacciones, pero sino lo consiguen se deprimen y se aíslan.  Las redes sociales no son una herramienta en la cual sirva solo para educar, compartir, entretener o negociar, sino que hoy en día son herramientas que nos manipula, nos controlan y extrae cosas de nosotros.

Las redes sociales tienen su propia inteligencia artificial IA, las cuales controlan el mundo hace ya mucho tiempo, y no recién cómo muchos piensan, tienen sus propias metas, sus reglas acerca de mostrarnos una cantidad desmesurada de anuncios porque es una de las mejores vías para extraernos esa información que ellos necesitan para hacer que su “muñeco avatar” de cada uno de nosotros sea el mejor modelo de predicción posible. En otras palabras, ellos tienen el poder de influenciar sobre nuestro comportamiento utilizando la psicología en nuestra contra.

Pero ¿Y a qué se refieren con modelo de predicción? Pues, a que estas empresas tienen en sus laboratorios de información a expertos viendo una pantalla, donde está el muñeco avatar moviéndose, actuando acorde a lo que el o ella haga en redes sociales, esto les brinda una data muy valiosa para saber cuál será nuestro próximo movimiento, es decir, saben casi en un 98% que vamos a decir, pensar, hacer, dónde estamos, dónde vamos a ir, que nos gustaría comer, con quién vamos a estar, que se ajusta mejor a cada uno de los aspectos diarios de nuestras vidas.

De hecho, años atrás, sin el auge de las redes sociales, existían reglas bajo un estricto control, por ejemplo el hecho de cuando un niño veía caricaturas los fines de semana en determinado canal televisivo, los padres estaban pendientes viendo lo que ellos miraban, porque les preocupaba que existiera el canal de televisión con anuncios o contenido no apto para niños, aunque hoy en día existen muchos canales en internet cómo lo es YouTube for kids. Actualmente no existen tales regulaciones o hay un menor control en el uso de muchas redes sociales donde hay todo tipo de contenido sin tener una restricción para cada segmento de la población.

Ante un sistema capitalista que gobierna nuestras vidas, nos hace creer en el paradigma engañoso de las redes sociales, las cuales nos tienen enganchados la mayor parte del tiempo, porque ese es su objetivo, se nos da recompensas falsas. Por ello, existe un tsunami de información muchas veces no creíble cuando algo noticioso sucede. Así, una frase que me llamó la atención en este documental fue:

“Hay solo dos industrias que llama usuario a sus clientes: el narcotráfico y la tecnología” Edward Tufte.

Dentro de este contexto, lo cierto es que en millones de años de evolución, donde el ser humano ha buscado formar comunidades, reforzando lazos de amistad y fraternidad, las redes sociales lo han logrado en pocos años, liberando esa sustancia llamada dopamina a niveles alarmantes por la “recompensa” que nos da ver un me gusta o ser “socialmente populares”.  Se podría decir que las redes sociales se han convertido en una droga, donde ni los más aversos a usarlas están exentos de su manipulación.

Así, una de las luchas diarias dentro de cada familia de clase media en Estados Unidos es que los padres pongan reglas cómo por ejemplo no usar los teléfonos mientras se está en la mesa, máximo treinta minutos al día o cosas por el estilo. Por eso, los narradores del documental hacen énfasis en que no está de más preguntar a los niños y adolescentes: ¿Cuánto tiempo piensas que gastas viendo redes sociales o chateando? Algunas de las respuestas fueron: media hora cómo mucho, tres horas y cincuenta minutos de media al día. Estas estadísticas son importantes porque están mostrando cuanto hemos descuidado a nuestros hijos sin poner límites o hay padres que los establecen en su momento, pero sin éxito alguno sin saber qué más hacer.

Sin embargo, en Estados Unidos la mayoría de los adolescentes ya tienen un teléfono, aunque no todos pueden usarlos el tiempo que quisieran. Dentro de la problemática en este documental aparece una niña de 11 años, y es sorprendente saber que a temprana edad ya va desarrollando un problema psicológico, porque ella, al no ver lo que necesita en su Snapchat o Instagram, no se siente los suficientemente aceptada y se deprime, al punto de llorar o aislarse en su habitación sin querer ir a la escuela o interactuar con sus amigos en la vida real.

Lo que manifiesta uno de los extrabajadores de Google es que las redes sociales manipulan el estado de ánimo de los adolescentes al punto de distorsionar la percepción que tienen ante los demás, porque la carencia de dopamina en sus cerebros hace que ellos quieran más de un me gusta, un filtro nuevo en Instagram y así por el estilo, logrando que los jóvenes se frustren y empiecen a tener conductas sociales erráticas, lo cual es muy perjudicial.

Y así, más datos se revelan: entre los años 2010 y 2013 los niveles de ansiedad y depresión aumentaron en Estados Unidos en personas entre los 11 y 19 años, sobre todo mujeres que ingresaron a un hospital por heridas no fatales autoprovocadas. Esto se podría considerar un intento de suicidio en las niñas y adolescentes más propensas a los actos antisociales a causa del factor adictivo de las redes sociales, siendo un problema muy grave por resolver de inmediato.

También, se hace mención que la generación z, es decir las personas nacidas a partir de 1996 son las primeras personas en la historia en tener redes sociales en la secundaria, y de esta manera es cómo tenemos toda una generación más ansiosa, deprimida y frágil, es decir, no les gusta ver la vida desde un punto de vista optimista, no toman riesgos, aquellos que quieren tener pareja no han tenido un número adecuado de citas o cualquier clase de interacción social romántica, todos estos patrones de comportamiento han disminuido y siguen en picada en los últimos años, lo que nos indica un número alarmante de adolescentes y jóvenes más propensos a la manipulación por parte del sistema tecnológico.

No es nada nuevo decir que este sistema de interacción tecnológica este matando personas y que otros intenten hacerlo, propagando el suicidio hasta cifras alarmantes. Lo que se menciona aquí es que, siendo seres pensantes, que hemos evolucionado en toda la historia para adaptarse a cualquier entorno, y bajo cualquier circunstancia, resulta que ahora tenemos, por un lado una persona que ve una pantalla, y del otro lado ingenieros de software y expertos en tecnología que tienen distintos objetivos a los del usuario conectado en redes sociales, y la gran pregunta es ¿Quién ganará el juego? ¿Quién someterá a quien, a darle clic a un anuncio o una recomendación de videos o notificaciones, de tal manera que ellos puedan seguir moviendo los hilos de sus marionetas?

Bien, esto es en esencia la gran problemática que se narra en este docudrama de Netflix, que por cierto fue un éxito durante su estreno en febrero de 2020. No obstante, recibió muchas críticas por parte de los más escépticos al tema, por no presentar soluciones a los problemas que se mencionan, y porque la mayoría de las personas que narran su historia son extrabajadores con patrones de comportamiento y actitudes similares.

Ahora, comentaré mi punto de vista y perspectiva de toda la temática. En mi opinión y basado en todo el documental de Netflix y otros que he podido analizar, lo que aquí está en juego no es solamente un “manoseo social” sino un aparatoso escándalo mediático, porque si bien es cierto, las empresas de tecnología manipulan a su antojo todo lo que sus algoritmos puedan hacer, entonces hay que decir que los dueños de casinos también son manipuladores, así cómo los que manejan las empresas públicas, el sistema financiero privado, y así podría enumerar muchos sectores del sistema donde nos han hecho avatares o títeres sociales.

¿Entonces, las redes sociales son una adicción que está matando gente? Para responder esto, tengo que poner en contexto y en perspectiva a todo lo mencionado anteriormente, porque no solamente dependemos de la tecnología para mejorar y hacernos la vida más fácil, sino vivir bajo un sistema capitalista obsesionado cada vez más con tener el control de todo cuanto puedan sin importar si son personas o negocios privados que dan trabajo a millones de personas. Pues, me refiero a los políticos, quienes gobiernan un país, y que por actos de corrupción el sistema se derrumba, a los que nos prestan dinero a cambio de algo más caro, a los que nos ofrecen salir adelante con poco o nada de dinero, a los que nos quieren estafar todo el tiempo diciendo que son los gurús en algo y resulta que son los llamados “vende humos”, todos ellos haciéndonos creer que lo que hacemos por voluntad propia pero hay que pasar por encima de alguien es moralmente aceptado aunque la realidad nos demuestra que no lo es.

Cómo ejemplo de esto, puedo citar muchos casos de gente que ha sido manipulada por personas de negocios o inclusive quienes viven en la calle pidiendo una “caridad” para comer o abrigarse, pero nadie sabe a ciencia cierta en que va a parar esa persona, podría ser un drogadicto que usará tu limosna para perjudicarse, también el usurero que te presta dinero pensando que es más beneficioso para la sociedad el hecho que hagas aumentar la demanda interna cuando en realidad el único que pagará caro esa deuda es aquel que pidió ese préstamo.

De tal manera, que estamos en un bucle sin fin, en una espiral donde es imposible salir y no ser manipulados a antojo de los que no ven al sistema cómo algo que se pueda mejorar sino cómo una herramienta para perjudicar a otros. Dicho esto, las redes sociales no son una adicción siempre y cuando existan las debidas regulaciones, es decir se deben poner limites a cada una de las reglas del juego de estas empresas de tecnología, y que no permitan a las familias con niños adolescentes a ser víctimas fatales del juego.

Si todo esto es puesto en marcha, las redes sociales y el dilema de usarlas a diario va a depender mucho de cada familia y cada persona para disuadir que está bien y que no. Es lamentable lo que sucede en Estados Unidos y seguro en la mayoría de las sociedades del resto del mundo donde los niños y adolescentes son los más vulnerables a ser enganchados por la tecnología de manera obsesiva y que perjudique su estilo de vida a nivel social y psicológico.

Hoy en día las redes sociales no pueden ser vistas cómo una adicción, porque en muchos casos son una herramienta de trabajo para quienes las usamos a diario, sobre todo para los creadores de contenido, y las agencias de marketing digital que se encuentran en un gran crecimiento en la actualidad, sin mencionar muchos otros sectores.

Por ello, que hay que estar alertas y no dejar que un canal o dispositivo nos quiera hundir en la llamada distópica sociedad capitalista que ya no sabe qué hacer con las personas, mucho peor con las empresas tecnológicas, las cuales ya no tienen ningún tipo de revisión o auditoria porque a la larga los gobiernos que no controlan saben que también tendrán su tajada del pastel.

Solamente queda esperar un cambio drástico en este panorama sombrío e incierto de la sociedad cómo tal, y de los países que tienen el poder para cambiarlo.

Rafael Vásquez Andrade

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